lunes, 30 de noviembre de 2009

MÁS DE LA MITAD DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA QUIERE ADELGAZAR, SEGÚN UN ESTUDIO DE LA UCM



Investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) han analizado la percepción de la población sobre su imagen corporal y las medidas que toman los españoles a la hora de adelgazar.


Los resultados indican que un 65,5% de la población quiere perder peso y que casi un 45% ha decidido llevar a cabo algún tipo de dieta en algún momento de su vida.


El informe también indica que el deseo de adelgazar es más frecuente en mujeres que presentan un peso "normal o por debajo de lo recomendable" que en las que tienen sobrepeso u obesidad.

Para la realización del estudio se tomaron datos de 2.168 adultos de cinco provincias distintas (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Bilbao), según informa la UCM.

Referente al deseo de pérdida de peso y por sexos, un 69% de las mujeres quiere adelgazar, frente a un 55,5% de los hombres.


El porcentaje de mujeres que desean perder peso es mucho mayor entre aquellas que tienen peso normal o por debajo de lo recomendado que entre quienes presentan obesidad o sobrepeso (un 73,7% frente a un 26,3%).


En cuanto a las razones que se elegía para seguir una dieta, la estética fue la más mencionada por las mujeres (77%), además de la salud. Los hombres, en cambio, adujeron con mayor frecuencia este último motivo (58,4%), aunque un 39% de ellos indicó también razones estéticas.


La investigación concluye, además, que "las medidas adoptadas para perder peso suelen ser poco adecuadas debido al deseo de adelgazar a toda costa y a la falta de conocimientos" sobre cuál es el método más adecuado para ello.


Y es que, para conseguir la pérdida de peso y el mantenimiento de los resultados obtenidos es fundamental, la combinación de actividad física regular y una alimentación adecuada.

Se trata, por tanto, más bien de un cambio de hábitos que de un seguimiento puntual de una dieta, por muy estricta que ésta sea.

sábado, 28 de noviembre de 2009

LOS PELIGROS DE SER UN OBESO FELIZ



La imagen estereotipada del gordito feliz puede ser una bomba de relojería en lo que a salud se refiere y es que una incorrecta percepción de cuál es nuestro peso ideal puede influir en el desarrollo de la obesidad e impulsarnos a favorecer los riesgos cardiovasculares.

Esto se ha revelado en un reciente estudio presentado en última la Reunión Científica de la Asociación Americana del Corazón que ha revelado que un 8% de los obesos tiene un concepto erróneo del tamaño de su cuerpo, por lo que no creen necesario perder peso o incluso consideran que pueden aumentarlo sin que esto suponga un problema.


Estos resultados se han obtenido en el Centro Médico de Dallas de la Universidad de Texas Southwestern (EEUU), dentro de las investigaciones que forman parte del Estudio de Corazón Dallas, una encuesta en la que han participado casi 6.000 personas y que tiene como meta descubrir nuevas causas tratables de las enfermedades cardiovasculares.

De las 5.893 personas que formaron parte del estudio 2.056 eran obesas y de entre ellas un 8% manifestó estar conforme con su peso o pensar incluso que podrían aumentarlo sin que ello fuese un problema. "Casi 1 de cada 10 individuos obesos está satisfecho con el tamaño de su cuerpo y no percibe que deba perder peso. Se trata de una cifra considerable que no entiende que tiene sobrepeso y cree que está sano".


Entre los obesos, un 14 % de los negros y un 11% de los hispanos se mostraban satisfechos con su cuerpo y creían no necesitar perder peso, mientras sólo un 2% de los blancos estaba contento con su talla.


Quienes no mostraban una correcta percepción de su cuerpo creían que estaban sanos, pero en realidad un 35% de ellos presentaba tensión arterial alta, el 15% tenía el colesterol alto, el 14% sufría diabetes y el 27% era fumador. Estos factores de riesgo eran similares a los de personas obesas que reconocían tener problemas de peso y necesitar adelgazar.


De entre todos ellos entre un 2% y un 3% consideraba que su peso ideal se situaba por encima de lo normal. La mayor parte de estas personas eran mujeres afro-americanas con un índice de masa corporal demasiado alto, presión arterial elevada y alta resistencia a la insulina.

Además, los médicos descubrieron que los obesos que no admitían serlo eran menos propensos a acudir al doctor. Un 44% de ellos no había acudido al médico el año anterior frente al 26% de las personas con sobrepeso que admitían necesitar adelgazar.

Entre quienes habían visitado el médico el año anterior los obesos que no creían preciso bajar de talla fueron mucho menos proclives a admitir que su médico les había dicho que tenían que perder peso, ya que sólo un 38% lo reconoció frente al 68% de quienes admitían tener sobrepeso.

Por otra parte, sólo un 38% de los obesos reticentes a admitir su problema habló con su médico acerca de la posibilidad de introducir posibles cambios en su dieta, mientras un 64% de quienes sí reconocían su trastorno sí hablo con su doctor acerca de establecer modificaciones en sus hábitos alimenticios.


Finalmente, se llegó a la conclusión de que los obesos que estaban satisfechos con su cuerpo no hacían ejercicio mientras que la media de quienes sí reconocían su gordura sí practicaban deporte regularmente.

"" Entender y tener en cuenta esta percepción errónea puede ser un nuevo y eficaz objetivo para el tratamiento y la prevención de la obesidad "".
Dado que muchos de estos individuos creen estar más sanos de lo que realmente están no van al médico.

¿ SON NECESARIOS LOS ALIMENTOS LIGHT EN NUESTRA ALIMENTACIÓN ?

En el mercado son muchos los alimentos tradicionales que tienen su versión baja en calorías.

En personas que se encuentran en buenas condiciones de salud no está justificado recurrir a este tipo de alimentos.


Sin embargo, se los considera adecuados para quienes deben limitar el aporte energético en su alimentación o la cantidad de grasas y/o azúcares, debido a que sufren algún trastorno o enfermedad.

No obstante, la excesiva preocupación por la imagen corporal que viene produciéndose en los últimos años hace que estos alimentos ingieran en exceso o de forma innecesaria, lo que aumenta el riesgo de desequilibrios nutricionales.

¿Los alimentos light adelgazan?

El hecho de que aparezca en los envases la palabra "light", "sin azúcar añadido", "bajo en grasas" o mensajes similares, no significa que sean adelgazantes.

La manera más eficaz en la que se pierde peso o se "adelgaza" es llevando a cabo una dieta correctamente diseñada junto con la práctica de ejercicio físico.

Lo cierto es que el consumo de alimentos light no es indispensable, y no es preciso recurrir siempre a ellos para reducir el contenido energético de la alimentación.

Es verdad que su aporte de calorías por lo general es menor respecto a los alimentos convencionales a los que imitan, pero esto no los convierte en adelgazantes.

La reducción en el aporte energético de estos alimentos suele hacerse a expensas de los hidratos de carbono y de las grasas, reduciendo la cantidad de estos o bien sustituyéndolos por sustancias como edulcorantes y sustitutivos de grasas respectivamente.

La mayoría de los consumidores que leen en el envase los citados mensajes cree con seguridad que se trata de un alimento con un aporte energético considerablemente inferior, pero si se abusa de la cantidad de consumo, sus efectos resultan completamente contrarios a lo que se busca, produciendo incluso aumento de peso.

Hay veces que el valor energético de estos alimentos es mayor incluso.

¿Los alimentos light entrañan riesgos?

Si se abusa de su consumo o se hace un uso indiscriminado de los mismos en la dieta, aumenta el riesgo de desequilibrios nutricionales y puede alterar el estado de salud.

Las grasas y los azúcares son nutrientes necesarios para el buen funcionamiento de nuestro organismo, consumidos sin exceso ni defecto.

Si se sustituyen muchos de los alimentos convencionales por sus versiones light puede haber riesgo de carencia de nutrientes esenciales.

El organismo no puede producir por sí solo alguno de ellos, más aún si el conjunto de la dieta no está correctamente diseñada. La grasa es vehículo de ácidos grasos esenciales (linoleico y linolénico) y de vitaminas liposolubles o solubles en grasa (A, D, E, K), que cumplen funciones de gran importancia en nuestro organismo.

Por otro lado, si se consume poca cantidad de hidratos de carbono, el normal funcionamiento del organismo también puede verse alterado. Esto último sucede si se suprimen o limitan al máximo alimentos ricos en hidratos de carbono como cereales y derivados (pasta, pan, biscotes, etc.), patatas, legumbres, verduras y frutas, dulces. Y la situación se agrava si a ello se suma el empleo de alimentos "sin azúcar". Esto ocasionaría pérdidas de otras reservas corporales, puesto que el organismo las emplearía como fuente de energía debido a la carencia de hidratos de carbono, nuestro principal combustible energético.

No por ser light se puede tomar el doble

Debido a que el consumidor desconoce por lo general los ingredientes y la composición energética y nutricional de los alimentos light, puede suceder que si habitualmente ingiere una cucharada sopera de mayonesa, por ejemplo, de la ligera consuma dos o tres porque considera que apenas le aporta energía. Esto es un error, pues la diferencia energética no es tan grande como para triplicar su consumo. Es fundamental transmitir que los alimentos light también deben consumirse en cantidades moderadas.

Alimentos sin "azúcar añadido" y edulcorantes

Los edulcorantes constituyen un grupo de aditivos que ha suscitado una gran polémica. El principal problema se centra en determinar la dosis que garantice que no se va a producir ningún efecto dañino para la salud de la persona. Una cuestión nada sencilla, pues además tener en cuenta la IDA (ingesta diaria admisible), se ha de considerar la ingesta total de edulcorantes que una persona puede realizar a través de los diferentes alimentos que componen su dieta.

Alimentos para llevar un control de grasas

Los alimentos light obtenidos gracias a una reducción del contenido graso pueden ser útiles para diversificar la alimentación de quienes tienen que controlar la cantidad de grasas de su dieta, como en caso de quienes padecen hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, ciertos trastornos hepáticos o de la vesícula biliar, problemas pancreáticos y exceso de peso.

Los de mayor empleo en este apartado son la salsa fina tipo mayonesa ligera, margarina y mantequilla light, queso y jamón cocido bajos en grasa, leche, yogures, etc.

Alimentos para llevar un control de azúcares

Los alimentos obtenidos al reducir o eliminar la cantidad de azúcar común surgen para satisfacer la demanda de aquellas personas que por motivos de salud han de controlar el consumo de azúcares. Es el caso de la diabetes, de la hipertrigliceridemia, del sobrepeso y de la obesidad. No todos los alimentos en los que se incluye el mensaje "sin azúcar", "sin azúcar añadido", "con fructosa", "apto para diabéticos" son light o bajos en calorías.

¿Por qué es imprescindible leer las etiquetas?

A la hora de introducir alimentos light en la dieta siempre hay que leer los datos que indican las etiquetas, en especial en lo referente al etiquetado nutricional y la lista de ingredientes, que por ley se presentan en orden decreciente a su peso, es decir, el de más peso es el que primero aparece, incluidos los aditivos.

Comparar las características de los alimentos light y sus equivalentes tradicionales permite establecer si en verdad son adecuados o no a las necesidades de la persona, conocer la composición de lo que se está comiendo, así como la relación entre calidad y precio.

jueves, 26 de noviembre de 2009

GALICIA ES LA COMUNIDAD CON MÁS NIÑOS CON PROBLEMAS DE SOBREPESO





Galicia es la comunidad autónoma con más niños de entre 1 y 10 años que tienen problemas de sobrepeso, según el estudio Pediasure que ha dado a conocer hoy el Observatorio de la Nutrición Infantil.

Se trata del 12 % de la población infantil la que está por encima de su peso normal, aunque la cuantía de niños con malos hábitos alimenticios en Galicia es de 88.000, lo que representa el 41 % frente al 47 % de la media nacional.

El estudio presentado hoy denomina como «malcomedores» a los niños que ingieren poca cantidad de alimentos, poca variedad o ambas circunstancias a la vez, y que tienen altas probabilidades de sufrir problemas de obesidad a partir de la adolescencia.

Uno de cada tres niños españoles come muy poca variedad de alimentos y casi la mitad no llega a tomar nunca verduras, legumbres o pescado.

Para los expertos, en este punto radica una de las causas del comportamiento del niño malcomedor, ya que al rechazar este tipo de alimentos y para evitar enfrentamientos, los padres terminan ofreciendo sólo aquellos alimentos que le gustan al hijo.

Los primeros síntomas se detectan a partir de los dos años, momento en el que los padres incurren en el primer error, pensar que con el tiempo se solucionará el problema y que los niños empezarán a comer de todo por iniciativa propia.

El estudio Pediasure sobre niños malcomedores es la primera investigación que se realiza a nivel nacional para conocer en qué grado los niños presentan hábitos alimenticios perniciosos.

Para su desarrollo se consultaron 2.500 familias con hijos de entre 1 y 10 años, y se seleccionaron 906 muestras repartidas entre las comunidades autónomas de Andalucía, Madrid, Galicia, Comunidad Valenciana, Cataluña y País Vasco.

¿ QUÉ ES EL APETITO EMOCIONAL ? , ¿COMO EVITARLO ?


Nuestra alimentación no está condicionada únicamente por factores biológicos, como el hambre y la saciedad.

Otros factores (culturales, geográficos, religiosos, económicos...entre los cuales se destacan los psicológicos y emocionales) también influyen mucho en nuestra alimentación.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que, ante una situación desagradable como es el hambre, la ingesta de comida; al eliminar dicha sensación desagradable, desata en nosotros sensaciones afectivas positivas (en especial, de ciertas comidas saciantes y apetitosas). De esta manera, se va desarrollando una relación comida – sensación positiva, que puede funcionar, incluso, cuando no se tiene hambre: el apetito emocional.

Así, cuando nos encontramos mal por una causa ajena a la alimentación (por ejemplo, por un problema afectivo o laboral), tenemos tendencia a compensar esta sensación negativa con comida, que sabemos desatará en nuestra mente emociones positivas. En caso de problemas psicológicos prolongados, esta indeseable asociación emocional entre ciertos alimentos y sensación de bienestar puede ocasionar problemas graves de alimentación, que no harán más que retroalimentar el malestar psicológico, debido al sobrepeso, obesidad y todas las enfermedades relacionadas

Efecto Estrés...

Otro aspecto muy importante es el efecto del estrés en la alimentación. Cuando dicho estrés es ocasional, se producen respuestas psíquicas y fisiológicas que llevan a reducir la ingesta de alimentos. Sin embargo, cuando la situación de estrés se prolonga en el tiempo, la tendencia es la contraria y pueden darse casos de sobrealimentación. La razón podría estar en que ciertos alimentos dulces y cremosos aumentarían la producción interna de endorfinas y otras sustancias opiáceas similares, con las que el organismo intentaría combatir el estrés que le acosa.

Es de destacar una asociación particularmente grave entre estrés y conducta alimentaria en el caso de los adolescentes.

La tensión prolongada conduciría a estos, según ciertos estudios, a reducir la ingesta de alimentos sanos, como las frutas y las verduras, en favor de otros más calóricos y menos recomendables, como golosinas y comida chatarra o basura. Incluso, aumentaría la tendencia a no desayunar, cosa comprobada por diversos estudios que favorece el sobrepeso a largo plazo.

Otro efecto negativo del estrés puede darse en personas que siguen una dieta demasiado estricta. Dicho seguimiento comporta un determinado nivel de tensión, por el esfuerzo que supone imponerse ciertas restricciones.

Si, en esa situación, surge un estrés adicional, proveniente de otro campo diferente (laboral, emocional,...), el nivel global de estrés se puede hacer excesivo y, para reducirlo, uno tiende inmediatamente a abandonarse la dieta, o al menos relajarse y volver a los hábitos alimentarios pocos saludables.

¿Como resolverlo?

Si tenemos un problema de obesidad o sobrepeso y percibimos que en ocasiones comemos de más en situaciones de estrés, sería conveniente que intentáramos evitar dichas situaciones en la medida de lo posible: cambio de trabajo o de actitud frente a determinados problemas, técnicas de relajación, psicoterapia, monoterapia, risoterapia, etc.

El control del apetito y de las emociones

El sistema nervioso envía sus mensajes y ordenes mediante el uso de neurotransmisores, que son sustancias químicas que permiten pasar estas informaciones de unas neuronas a otras.

La serotonina es un tipo de neurotransmisor y se produce a partir del triptófano, que es un aminoácido esencial, de los que el cuerpo no es capaz de fabricar y que sólo podemos conseguir por medio de la alimentación.
El triptófano se asimila a partir de alimentos proteicos como el pavo, pollo, lácteos, pescado, huevos, así como por medio de frutos secos y leguminosas (nueces, pipas de calabaza, etc.). El cuerpo sólo va a rescatar las cantidades que necesita por lo que no tiene sentido abusar de la dieta.

Cuando los niveles de esta sustancia disminuyen, aparece la angustia y la tristeza, falta de sueño, así como el enfado y las tendencias obsesivas (causa de adicciones), y todo esto asociado en lo alimenticio con una gran necesidad de comer dulces o alimentos ricos en hidratos de carbono, que son ricos en almidón.

Sin embargo los niveles elevados mantienen el apetito controlado y existe una sensación general de placer y bienestar.


El comer por razones emotivas -es decir, comer para suprimir o suavizar emociones negativas como el estrés, el enojo, la ansiedad, la tristeza y la soledad- puede sabotear los esfuerzos para bajar de peso.

A menudo, esta forma de comer lleva a ingerir demasiada comida, especialmente las de muchas calorías, y alimentos dulces, muy salados o con alto contenido de grasas.

¿Por qué las emociones negativas llevan a comer más?

Algunos alimentos tienen cualidades adictivas. Cuando uno saborea chocolate, por ejemplo, el cuerpo libera cantidades mayores de sustancias narcóticas que brindan sensación de satisfacción. Esa recompensa puede reforzar la preferencia por alimentos que están muy conectados con sensaciones específicas.

La comida también puede ser una distracción. Si uno está preocupado por acontecimientos futuros o piensa reiteradamente en conflictos pasados, el comer alimentos que reconfortan puede distraerlo.

Pero la distracción es sólo temporal. Cuando se termina de comer, la atención vuelve a las preocupaciones y uno puede ahora cargar con el peso adicional de la culpa por haber comido más de la cuenta.

A pesar de que las emociones intensas pueden disparar antojos por los alimentos, se puede implementar algunos pasos para controlar esos impulsos. Para ayudar a terminar con el ingerir en forma emotiva, intente estas sugerencias:

· Aprenda a reconocer al verdadero apetito. ¿Es éste físico o emocional? Si uno comió hace unas pocas horas y el estómago no protesta, probablemente no tenga verdadero apetito. Déle al antojo unos pocos minutos para que se pase.

· Conozca sus detonantes. Durante los próximos días escriba lo que comió, cuánto comió, cuándo lo hizo y cómo se sentía en cada ocasión, y cuánta hambre sintió. Con el tiempo puede descubrir algunos patrones que se repiten y revelen conductas alimentarias negativas y qué detonantes se pueden evitar.

· Busque en otro lugar para reconfortarse. Camine, disfrute de una película, escuche música, lea o llame a un amigo. Si piensa que el estrés relacionado con algún acontecimiento en particular le está trayendo problemas, intente hablar con alguien sobre ese tema para distraerse. Planee salidas que le sean entretenidas.

· No tenga alimentos poco saludables cerca. Evite tener abundancia de alimentos con muchas calorías en la casa. Si tiene apetito o se siente triste posponga la ida al supermercado durante unas horas, de manera que esos sentimientos no influyan en sus decisiones en el momento de comprar.

· Los tentempiés entre horas de comida también deben ser sanos. Si uno siente la urgencia de comer entre comidas, elija alimentos sin grasa y de bajas calorías, como fruta fresca. O pruebe versiones de bajas calorías de sus comidas favoritas para ver si satisfacen su antojo.

· Lleve una dieta equilibrada, si no está obteniendo las calorías necesarias para tener energía suficiente. Así es más probable que no ceda a las emociones. Intente comer en horarios razonablemente regulares. Incluya alimentos de los grupos básicos en sus comidas. Incluya granos integrales, vegetales, frutas, productos lácteos descremados y fuentes de proteínas magras. Si uno ingiere estos productos tiene probabilidades de sentirse más satisfecho y por más tiempo.

· Haga ejercicios regularmente y descanse adecuadamente. Su estado de ánimo es más manejable y su cuerpo puede combatir el estrés más efectivamente si está en forma y bien descansado.

Test de ingesta emocional

Este test muestra cómo las emociones y la comida están relacionadas.

1) ¿Tiene ganas de comer cuando está irritado?
2) ¿Cuando está deprimido o desanimado?
3) ¿Cuando se siente solo?
4) ¿Cuando está enfadado?
5) ¿Cuando cree que va a suceder algo desagradable?
6) ¿Cuando está ansioso, preocupado o tenso?
7) ¿Cuando las cosas han ido mal?
8) ¿Cuando está asustado?
9) ¿Cuando está desilusionado?
10) ¿Cuando está mal emocionalmente?

Responder a cada pregunta con la respuesta a menudo, a veces o raramente.
A menudo equivale a 2; a veces 1 y raramente 0.


Si la puntuación es de 17 o más, la comida está relacionada con muchas de las emociones y los sentimientos.

Glotonería Emocional.

Las cuatro emociones primarias que subyacen a la glotonería emocional son:

1. Miedo. Inseguridad, temor al abandono, problemas de control, miedos sexuales, preocupación, ansiedad, depresión, temor a la intimidad.

2. Rabia. Hacia otra persona, por la injusticia en general, hacia sí mismo, por sentirse traicionado e infravalorado, por sufrir abusos.

3. Tensión. Estrés, frustración, rabias pasadas convertidas en resentimiento, celos, impaciencia, sobrecarga de trabajo sin el suficiente ocio.

4. Vergüenza. Autoinculpación, baja autoestima, autodesprecio, falta de confianza en los propios recursos, sentirse inferior a los demás, que no se es merecedor de ningún bien.




miércoles, 25 de noviembre de 2009

EDUCAR A UN HIJO PARA QUE COMA BIEN, ES UNA OPORTUNIDAD PARA TODA LA FAMILIA


Os dejo aquí, la entrevista que el prestigioso portal de Nutrición Consumer Eroski, le ha realizado a Dña. Ana Requejo, Catedrática de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid, en la que nos habla sobre la importancia de la educación nutricional de los niños en la familia.



"Tenemos Que Reaprender A Alimentarnos"
"Importa Más La Conquista De Buenos Alimentos Que La Prohibición De Los Insanos".

Son malos tiempos en la alimentación infantil, en una época en la que no hay carencia de alimentos. ¿Qué sucede?

Los adultos tampoco nos alimentamos bien y, como en tantos órdenes de la vida, el niño imita y refleja los comportamientos de sus mayores. Hablamos mucho de alimentación variada y equilibrada, pero la realidad descubre que todavía hay carencia de información y formación. Las campañas que se llevan a cabo son útiles y muy necesarias, pero aún son escasas. Vivimos en un entorno nuevo en el que hay exceso de alimentos, por lo que ahora toca seleccionar bien y componer nuestra dieta de forma adecuada. Recordar las verduras, las hortalizas, las legumbres y las frutas, que tantas veces se olvidan.

En los primeros meses de vida la dieta está muy controlada: el pediatra pauta la introducción de alimentos, sigue un control del desarrollo del niño, asesora en su alimentación. Pero los datos demuestran que los casos de obesidad infantil se multiplican. ¿Cuándo comienzan a generarse los fallos?

"Los adultos no nos alimentamos bien y, como en tantos órdenes de la vida, el niño imita y refleja los comportamientos de sus mayores"

Cuando el niño cumple dos años ya no necesita con tanta frecuencia acudir al médico, las visitas son menos frecuentes y comienzan a adquirirse malos hábitos alimentarios, justo en el momento en el que hay que implementar los buenos.

Debemos aprovechar el interés de los padres por alimentar bien a sus hijos.

Hay que aprovechar que hay un niño en casa para educarle a comer bien y que toda la familia adquiera los hábitos correctos.

¿Hasta qué punto los progenitores proyectan en los hijos sus necesidades nutricionales?

Los padres quieren alimentar bien a sus hijos. Antes se quitaban comida del plato para dárselo a ellos, si era necesario. Hoy en día esto no sucede, pero es importante elegir bien a partir de la diversidad actual de alimentos. Debe hacerse desde el conocimiento y con convencimiento y, para que sea eficaz, el mensaje debe ser coherente con las recomendaciones que se aconsejan al niño y las costumbres de uno mismo. Por eso, educar a un hijo para que coma bien es una oportunidad para toda la familia. Un problema que surge son las cantidades y ahí sí puede haber una proyección errónea. No hay que optar por platos , sino por cinco comidas al día con proporciones correctas de los alimentos, que deben ser: cereales, lácteos, verduras, frutas, legumbres, hortalizas, carnes y pescados.

Niño con sobrepeso , adolescente obeso, adulto enfermo. ¿Cómo se puede romper el esquema?

Por el principio. Hay que procurar que el niño no alcance sobrepeso. Por eso es fundamental seguir una dieta infantil correcta, porque garantiza un crecimiento sano. Los hábitos sanos nos hacen sentir bien y eso lleva a actuar de una manera espontánea en los esquemas saludables.

¿Cuándo hay que valorar la conveniencia de poner a un niño a dieta?

"Una mala dieta o una dieta insuficiente pueden ocasionar problemas de desarrollo muy negativos"

Esa decisión debe partir del médico y nunca de los padres. Antes de restringir la alimentación de un niño, tanto en cantidades como en alimentos, debe haber un estudio nutricional y dietético. Una mala dieta o una dieta insuficiente pueden ocasionar problemas de desarrollo muy negativos.

¿Se puede producir un efecto rebote y que la denuncia de obesidad infantil provoque proliferación de cuadros de anorexia u otros trastornos de la conducta alimentaria?

Debemos hacernos esta pregunta. Hay que ser precavidos con la posibilidad de someter a un niño a constantes críticas o advertencias del tipo "cuidado, vas a engordar" y, desde luego, nada de usar la descalificación, "estás gordo, no comas".

Con estas reacciones, podemos atacar su inconsciencia y su seguridad y, con el paso del tiempo, puede sobrevenir una anorexia porque ese niño ha tenido una mala relación con su alimentación; la comida le ha generado desasosiego y lucha contra ello. Antes de llegar ahí, o desde ahí si se llega tarde, es necesario reconducir hábitos y esta acción es mucho más eficaz si se le dan al niño consejos adecuados.

¿De qué manera?

Hay que procurarle alimentos apetitosos pero sanos, no prohibir ninguno, no caer siempre en el premio/castigo con la comida como señuelo.

¿Nunca hay que decir "no" a ningún alimento?

"Ningún alimento es malo, igual que ninguno es la panacea"

A ninguno y nunca.

Importa más la conquista de buenos alimentos que la prohibición de los más insanos. Se logra mucho más si se potencia lo bueno y se convence de su necesidad. La fruta es una opción sabrosa, sólo hay que descubrirlo.

Al prohibir las chucherías, ¿se las convierte en más apetecibles?

Aplicar la moderación, controlar las cantidades, elegir los momentos, en definitiva, funcionar con un buen hábito debería ser la norma. Prohibir o premiar con alimentos es una equivocación, se consigue el efecto contrario al que se busca.

¿Qué le parecen los menús infantiles de los restaurantes?

Aunque no son un ejemplo de dieta sana porque a veces recurren en exceso a frituras, grasas y dulces, ya que son comidas que se realizan en circunstancias extraordinarias, tal vez sean la mejor manera de que los niños ese día coman y se comporten bien en la mesa, que es un hábito que educa y condiciona la relación con los alimentos.

¿Y si se opta por comida rápida?

De vez en cuando no pasa nada por acudir a un centro donde importa más el regalo que le dan al niño que los alimentos. Viven una experiencia que les resulta gratificante enmarcada en el ocio. Además, comen carne, cereales, lechuga, puede que un helado, en fin, una variedad de alimentos.

Los niños no desayunan o lo hacen mal. Los almuerzos y las meriendas son cada vez más "industrializadas". ¿Cómo ordenamos esta costumbre?

Debemos marcar las cinco comidas al día, seamos niños o adultos. Tenemos que reaprender a alimentarnos y ése es un buen punto de partida



martes, 24 de noviembre de 2009

LA LEY DE NUTRICIÓN VETARÁ REGALAR JUGUETES CON LAS HAMBURGUESAS



  1. Los famosos no podrán hacer espots de comida infantil alta en grasas o azúcares.
  2. El texto elaborado por Sanidad prohibirá los productos insanos en centros escolares.

Guerra a la obesidad. Empezando por los niños porque casi uno de cada cinco ya la sufre. Con este objetivo el proyecto de ley de seguridad alimentaria y nutrición prevé eliminar la publicidad de alimentos infantiles insanos protagonizada por famosos, la dispensación de productos con altos niveles de grasas y azúcares en los colegios y los «regalos, premios, obsequios, bonificaciones y similares» para fomentar su consumo.

El texto ha sido remitido a las autonomías y representantes del sector (industria, colegios profesionales y consumidores) antes de su envío al Congreso en el primer trimestre del 2010, según fuentes de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN), que ha invertido dos años en su elaboración.


La disposición que veta los regalos ha desatado el malestar de las firmas de comida rápida porque acabaría con productos como la Happy Meal de McDonald’s o el menú DiverKing de Burger King. No obstante, declinan hacer declaraciones hasta que las medidas de la ley no se aprueben y sean efectivas, dentro de unos cinco meses, según cálculos parlamentarios. El veto publicitario también afectará a este sector en internet, ya que el artículo 46.2 prohíbe los anuncios de «hamburguesas, refrescos y dulces» en redes sociales como Tuenti o Facebook.


El Ministerio de Sanidad alega antes de enunciar los 69 artículos que la futura norma trata de dar una respuesta legislativa a «nuevos problemas en la nutrición de los españoles» y «proteger a los menores de una excesiva presión comercial».

Combatir la venta de productos pocos saludables en los colegios es otro propósito de la ley. Uno de sus artículos establece que las chucherías, bollería y bebidas con exceso de azúcares y grasas deberán desaparecer de «máquinas expendedoras, cantinas, bares o locales similares situados en el interior». En un principio se barajó la posiblidad de eliminar las máquinas de
vending, pero los autores del proyecto se han decantado por obligar a que ofrecer productos saludables.


Los centros educativos deberán enviar a los padres una carta en la que se disponga de forma legible el menú que comerán sus hijos. «Incluirá, además, las calorías y nutrientes principales de las comidas y de las bebidas».

También desaparecerá el menú único y deberán disponer de platos alternativos para celiacos o con otro tipo de trastornos e intolerancias alimentarias.


La norma hace especial hincapié en la limitación de las grasas
trans, que no deberán superar el 2% en cada alimento. Se trata de un ácido que está en los alimentos industrializados que han sido sometidos a hidrogeneración o a horneado, como la margarina, los productos comerciales de pastelería, los alimentos procesados y los fritos. Disminuyen las lipoproteínas de alta intensidad –el llamado colesterol malo–, aumentan las de baja y disparan los triglicéridos. Se usan para dar textura y estabilidad a los productos, y facilitan que se puedan untar mejor.


La norma dedica un amplio capítulo a la seguridad alimentaria y a la coordinación de alertas e inspecciones con las autonomías, hasta ahora sin reglamentar. Tampoco ha querido pasar por alto la posible discriminación «directa o indirecta» a personas «por razón de sobrepeso u obesidad».